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Los niños y las finanzas


¿Sabías que los patrones de pensamiento respecto al dinero se forman cuando eres niño?


Las creencias tanto positivas como negativas sobre el dinero son aprendidas, pero ¿cómo y cuándo se formaron? Muchas de ellas están en tu infancia.


Imagínate por un momento que crees todo lo que te dicen sin importar si es real o falso, que no cuestionas lo que escuchas, sino que recibes toda la información y la crees sin poder razonarla y sin poder elegir si esa información es positiva o negativa para tu vida. Bueno, así es la mente de un niño, no tiene un filtro que le permita discernir entre las ideas y creencias que está aprendiendo.


Es por eso la importancia como adultos de hacernos conscientes de nuestra relación con el dinero y elegir qué tipo de relación queremos crear y fomentar en los niños con los que convivimos.


Por eso, hoy te propongo 5 tips para generar finanzas positivas en los niños:

  1. Hazte consciente de tus creencias y paradigmas respecto al dinero. Empecemos por ti, ya que no puedes enseñar algo diferente a lo que crees. Te invito a que te preguntes: ¿cuáles son mis creencias respecto al dinero?, ¿qué me decían mis papás y los adultos con los que convivía respecto al dinero?, ¿hay algún evento importante en mi niñez que tuviera que ver con dinero? Tu programación mental del dinero se formó por tres cosas: lo que escuchabas, por los adultos con los que convivías y por sucesos específicos. El primer punto que debes recordar es lo que escuchabas del dinero. Si en casa hablaban de problemas económicos, entonces consideras que es normal que haya problemas económicos. Si había deudas y escuchabas que había problemas en casa o si se habla en forma de queja, creaste una asociación de dolor o malestar respecto al dinero. Por otro lado, de las personas con quienes convivías, aunque no hablaran de dinero, percibiste muchas cosas de ellas y aprendiste de eso. Si viste que alguien gastaba sin control, si era una persona ahorradora, o hacía negocios y era próspera, allí generaste creencias y emociones respecto al dinero: cómo se gana y cómo se usa. Pregúntate ¿con quiénes convivía y qué hábitos vi? Por último, sucesos específicos. Entre más fuerte sea la emoción, más fuerte es la creencia. Hay sucesos que marcan tu vida. Según estudios, los recuerdos que implican emociones se graban en nuestra mente para protegernos y evitar peligros, riesgos y dolor. Nuestro cerebro nos quiere proteger y quiere que vivamos seguros, por eso crea estos mecanismos. Por lo tanto, si en tu infancia hubo un suceso que marcaron tu vida respecto al dinero es probable que hayas tomado decisiones subconscientes que el día de hoy sigues viviendo. Por ejemplo, recuerdo que cuando iba en la primaria un profesor nos contó acerca de un asalto que había vivido. Con todos los detalles y todos los miedos que vivió, hablaba de que le habían quitado las joyas a su esposa y que tenía miedo que le quitaran los anillos y le lastimaran los dedos. Fue algo que obviamente no debió de haber hecho. Fue algo tan traumático que no supo cómo procesarlo y lo hizo en el salón de clases. Recuerdo llegar llorando a casa y pedirle a mi mamá que por favor no volviera a usar joyas ni anillos. Ella me tranquilizó y trato de calmarme, pero para mí fue algo muy fuerte dicho por alguien que representaba autoridad y conocimiento en mi vida. Al día de hoy soy muy discreta con la joyería que uso. Esto funciona tanto para patrones de miedo como para crear patrones de abundancia y riqueza.

  2. Elige. Una vez que te has hecho consciente de tus creencias es importante que elijas cuáles son las creencias a las que les quieres dar fuerza y que quieres que sean la guía de tu vida económica. Cómo quieres que sea esa relación con el dinero. Elige conscientemente a quién y qué escuchar, con quién relacionarte y qué impactos emocionales quieres tener con el dinero. Se lee fácil, pero requiere constancia. Cada vez que recibes un pago, ¿qué sientes?, ¿qué haces?, ¿qué te dices? Te propongo que comiences a sentir gratitud, alegría y que te imagines recibiendo muchos más pagos, generando más fuentes de ingreso. La clave es que en este punto: tú eliges.


  3. Comparte. Verbaliza los patrones que has elegido compartir con los niños, a tu alrededor. Por ejemplo: “el dinero es una herramienta”, “el dinero es útil”, “el dinero te permite contribuir”. Por otro lado, puedes enseñar principios de riqueza y principios financieros como el ahorro, la inversión, la generación de riqueza y administración de la misma y generar impactos positivos. Por ejemplo, si se llega a una meta de ahorro o generación de ingresos, haz algo que genere una emoción de alegría, como comprar algo o tener una experiencia.

  4. Practica. Es importante que pongas en práctica lo que has elegido. Recuerda que la mayoría del lenguaje es no verbal y los niños imitan lo que ven. Si te has propuesto ahorrar o invertir puedes hacer partícipes a los niños. Puedes tener un tarro de ahorro para que vean que estás ahorrando. Si lo haces en instrumentos financieros, puedes mostrar los números y platicar del tema. Eso es algo que será muy enriquecedor tanto para ti como para los niños. También puedes apoyarlos a emprender y hacer proyectos, para que comprendan cómo se genera el dinero y cómo se administra. No tiene que ser algo enorme o complicado, sólo es poner en práctica porque esto ayuda a que el conocimiento se fije.

  5. Duplica. Comparte con más niños, con los papás, lo que estás haciendo y la importancia de generar en nuestros niños una relación positiva con el dinero. Compárteles este artículo, comparte conocimiento. A mí me encanta leer y constantemente comparto lo que aprendo en mis lecturas.

Espero que sean de utilidad estos tips y que apoyes a muchos niños y adultos a generar una relación positiva con el dinero.



Lic. Ana Laura Mondragón

Mamá, empresaria, inversionista, mentora de emprendedores.

@analaumondragon


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