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El nacimiento de una madre

Psiquiatra Ana Bravo







¿Y si la maternidad no es como la pintan? Miles de mujeres revelan los retos, duelos y realidades a las que se confrontan...

Idilio inicial



Muchas mujeres antes de volvernos madres, pensamos en el embarazo y el nacimiento de un bebé, con un romanticismo idílico; al iniciar el viaje, este romanticismo es potenciado por nuestro perfeccionismo, por un afán de control o por temor al “fracaso”.



Pero una vez que nace bebé (a veces antes), este romanticismo tiene un quiebre: mas de una vez he escuchado en la consulta que alguien me diga que fue engañada por su propia madre, quien indirectamente le hizo creer que la maternidad era sencilla.

Durante el embarazo puede suceder que pensemos que podremos con todo, que cambiarán algunas cosas pero que tenemos bien claro lo que queremos.... Luego llega a nuestras vidas este pedacito de cielo.... Y nuestras prioridades cambian, caemos en cuenta que este ser depende totalmente de mí al principio. Volverse madre es un gran cambio, y poner a bebé como una amorosa obligación. El apego es el vínculo que el bebé forma con su cuidador primario, y ¡es un proceso maravilloso que tiene lugar durante todos los primeros meses!



Influencia social

De acuerdo a Wikipedia, el homo sapiens habita la tierra desde hace mas o menos 315,000 años, durante todo ese tiempo las mujeres han dado a luz, aun sin el advenimiento de tantos recursos, ha habido ¡madres maravillosas! (yo tengo una de esas en casa); incluso muchos animales en la naturaleza, sin leer toda la colección de “cómo educar a tu cachorro”, son ¡padres espectaculares!... Eso habla de que el instinto ayuda, probablemente también la crianza, pero sin lugar a dudas el instinto tiene su papel. Hay que aprender a escucharlo y confiar en él... Si lo que leo no le hace sentido a mi instinto, me quedo con mi instinto.



La cosa se complica en las sociedades actuales, la presión social que dicta ser perfectas, imagen perfecta, madre perfecta... Pero así como el ejercicio es sano, pero de una manera desmedida me lesiona, si pretendo estirar demasiado la liga de lo que doy, me quiebro.



En las urbes actuales al parir una mujer, muchas veces se encuentra sola, a veces es el primer contacto que tiene con un bebé, pues no ha ayudado o visto verdaderamente de cerca criar a otros bebés, desconoce las implicaciones y necesidades (y cómo se siente ser quien las satisface).

Además, aunque es difícil asumirlo, muchos hemos sido criados en una cultura más egoísta que las generaciones anteriores, en una cultura donde el servicio y el ver las necesidades de los demás no es particularmente valorado... Tener un bebé vaya que implica servicio y aprender a descifrar las necesidades de esta nueva criaturita...



Ambivalencia natural

Casi cualquier elección implica la renuncia/sacrificio de otra opción. Así, al volvernos madres, son varias las renuncias/pérdidas... Se renuncia al cuerpo que tenía, se sacrifica el tiempo, se pierde la independencia; no puedo disponer de mi misma como lo haría sin una cesárea o si mi bebé no me requiriera tanto. Nos volvemos dependientes de bebé, del marido, etc.


Es normal extrañar algunas cosas de las etapas anteriores, es normal quererme escapar de todos por un rato (incluido mi bb), eso no me hace una mala madre. Lo que me hace una buena madre es que cuando me escapo pienso en bb, lo recuerdo con amor, y vuelvo a el renovada. Deprimirme tampoco te hace una mala madre, igual que tener náuseas o estrías.



Nosotras (y nuestra pareja) seguimos siendo importantes y seguimos teniendo necesidades.



Volverse padre también es un proceso

Tener un bebé es algo que impacta profundamente no solo a mamá, sino también a papá. El cerebro de papá también atraviesa cambios (suceden principalmente al nacer el bebé, no tanto durante el embarazo como nos sucede a nosotras). Son cambios químicos, estructurales, personales, de pareja, sociales... Es válido que también papá anhele lo que perdió (libertad económica, ser solamente esposos, menos compromisos, menos intromisiones de las familias políticas en casa). Es valioso que los 2 miembros de la pareja, puedan externar sus ambivalencias y frustraciones. Igual que pasa con nosotras, en la medida que más se involucra con el cuidado de bebé, se llena del amor de bebé (y de la oxitocina que produce gracias al vínculo con bebé)... Se siente amado a través de amar (es decir entre más se encarga de bebé, menos siente que el mismo no es cuidado).



Aunque a diferencia de mamá, que habitualmente se involucra por sí misma, el involucro de papá se ve entorpecido o facilitado por nosotras. Facilitar que papá tenga con bebé su propio tiempo y relación, no necesitamos que las madres supervisen todo, si tenemos a nuestro lado a un hombre adulto también puede cuidar de la cría sin nosotras, desarrollar sus propias habilidades a través de la práctica.

Ambos miembros de la pareja necesitamos que nuestros esfuerzos se reconozcan. Mamá necesita oír que es una buena madre, que lo hace maravilloso, un “gracias por cuidar y amar a nuestro hijo”; y papá necesita oír lo mismo.



Ambos podemos externar amorosamente lo que sentimos y pensamos, y pedir con claridad lo que necesitamos (nadie lee los pensamientos), aunque no siempre se dará todo lo que pidamos, al menos nos podemos sentir comprendidos.



Para nuestros padres y suegros

Decía que un bebé es un suceso social, nuestra madre y nuestra suegra se vuelven abuelas, nuestros hermanos tíos, ¡hasta a nuestras mascotas impacta!



El volvernos madres hace que la relación con nuestras propias madres se reforme; y nuestras madres se vuelven madres de una madre, les preocupamos nosotras y nuestros hijos; a la abuela, al bebé y a la mamá nos llena y ayuda su involucro, nos pueden seguir enseñando tantas cosas... Aunque también es cierto que el involucro de la abuela materna es inversamente proporcional del involucro del padre. Idealmente los abuelos necesitan validar a los nuevos padres y respetar la autoridad de ambos.



Por otro lado como padres nuevos podemos entender que ser padre (o abuelo) no siempre es una labor fácil, y aunque lo hacemos por amor, no siempre somos asertivos; a veces los abuelos con buena intención hacen comentarios desatinados, les ayuda que les pongamos límites amorosos, que valoremos y reconozcamos la ayuda; si no queremos tomar algún consejo, podemos entender que viene del amor, y desecharlo con amor, sabiendo que al final la decisión es nuestra.

Resumiendo...

Intentando resumir lo que he escrito más arriba:

  • Toma agua, ten una dieta balanceada que incluya probióticos, haz ejercicio cuando puedas (de preferencia caminar en la naturaleza), duerme al menos lo suficiente o más si puedes.

  • Date un gusto, dale un gusto a tu pareja, llora, pide ayuda, da las gracias.

  • Besa, huele y abraza a tu bebé, amamantalo, y si no puedes o no quieres, dale biberón de la misma manera que le darías pecho.

  • Escucha consejos y luego haz lo que se te antoje (junto con tu pareja).

No tomes inicialmente decisiones importantes, ya que pase el tsunami verás ... Verás si quieres o necesitas volver al trabajo remunerado o no (económica y emocionalmente)... Ya te irás convirtiendo en la mamá que quieres ser, Roma no se hizo en un día.


Muchas de estas cosas hazlas de la mano de tu marido, se puede sola, igual que se puede ser una persona maravillosa con un brazo, pero con 2 brazos es mucho más sencillo!. También ten momentos sola, momentos que también serán oro molido para que el papá tenga su propia relación con bebé sin tí. No hará que nadie te quiera menos, el amor no se divide, se multiplica. Live, love, laugh. Vive, ama, rie.


Ana Bravo médico psiquiatra, terapeuta individual y de pareja, psiquiatra perinatal, hija, esposa y madre de 5.


  • Certificada por el Consejo Mexicano de Psiquiatría

  • Miembro de la Asociación de Psiquiatras de NL

  • Entrenamiento enTerapia de Pareja, Gottman Institute

  • Psiquiatría Perinatal por el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal

  • Profesora de psiquiatría para alumnos de medicina de UANL hasta el 2010

  • Desde 2004 Investigaciones y presentaciones en congresos internacionales sobre trastorno bipolar, trastorno obsesivo compulsivo, terapias online, sexualidad, marihuana, violencia social, parentialidad, apego, crianza, entre otros

  • Desde 2008 Consulta privada como psiquiatra, psicoterapeuta individual, terapeuta de pareja y educadora de padres.


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