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¿Por qué la soledad es mal vista por la sociedad?

Autora: Yohanna Russildi


Desde los comienzos de nuestra existencia estamos acostumbrados a tener lazos emocionales y físicos, éstos son hilos invisibles que nos unen a las personas del cual se generan cuatro tipos de apegos según los psicólogos estadounidenses Cindy Hazaña y Philips Shaver.

Apego seguro: De adulto se siente cómodo con la cercanía e interdependencia en las relaciones, reconoce sus emociones, expresa sus necesidades afectivas y entabla vínculos duraderos.

Inseguro-evitativo: Se convierte en una persona huidiza, desconfiada, que vive de la necesidad de afecto como una debilidad y reprime sus sentimientos. Termina huyendo de todas las relaciones.

Inseguro ansioso ambivalente: El resultado es un adulto ansioso e inseguro en sus relaciones, con baja autoestima, que vive pendiente de la aprobación del otro, “cree no ser digno de su amor y teme ser abandonado”.

Desorganizado: Le cuesta identificar y regular sus emociones, “con un intenso sentimiento de confusión y dificultades para respetar los derechos y los límites del otro”.

Si todos los humanos tendríamos el apego SEGURO, seríamos personas equilibradas, con relaciones de pareja sanas, lo cual no ocurre, pues las cifras de muertes por los apegos tóxicos en México son inconcebibles, siendo el país de Latinoamérica con el primer lugar en feminicidios, lo que indica, si todos aprendiéramos a vivir y llevarnos bien con uno mismo, disfrutaríamos de nuestra presencia en cuerpo, mente y alma, seríamos personas imperfectamente felices.

La realidad en nuestra sociedad demuestra lo contrario, viviendo en una presión social como la dicta que, si no estás casado con hijos “no eres una persona completa o no te has realizado”, o que ya te quedaste como solterona/ón o quedada/o tienes un grave problema mental sólo por el hecho de estar sola o solo, ¿qué fuerte, no les parece?

Vivimos una era que nos hace estar híper conectados en las redes sociales, sintiendo la ansiedad de ser aceptados y estar disponibles 24/7, sobre todo, por ver todas las publicaciones felices de las personas y uno mismo, en ocasiones, queriendo aparentar lo mismo en un mundo cibernético, en vez de estar en tu realidad física, en el presente.

Existen personas que prefieren estar hiperconectados para evitar los pensamientos catastróficos que en ocasiones invaden nuestra mente. Esto genera emociones incómodas que normalmente no las aceptamos, pero, ¿qué pasaría si esto fuera lo contrario?

Si prestamos más atención a nuestros pensamientos, tomando la conciencia necesaria para educar a nuestra mente y hacer un filtro de los mismos, abrazando nuestras emociones y aceptándonos genuinamente a nosotros mismos sin juicios, podríamos comenzar con un cambio positivo en nuestra existencia.

Se escribe fácil, pero es una experiencia que requiere de mucho trabajo en desarrollo personal. Cuando logras estar solo o sola contigo mismo, con todo lo que implica tu ser, esos pueden ser los mejores momentos que puedes pasar en la vida sin las preocupaciones del qué dirán, viviendo tus propias decisiones basadas en tus propias creencias hechas solamente por ti y no por la cultura que venimos arrastrando de generación tras generación.

A veces la soledad se siente más estando en pareja, que estando solo; ahora explico que la soledad no es lo mismo a estar solo, la soledad es una emoción de no sentirte conectado, identificado con nada o con nadie, y estar solo es un hecho, una realidad que forma parte de una voluntad propia, no necesariamente triste.

En el camino de mi vida he tenido experiencias como la codependencia y apegos tóxicos, los cuales me llevaron a la ruina emocional en algunos episodios de mi vida. Considero todo lo vivido como grandes aprendizajes, porque si no hubiera sido por esas experiencias basadas en creencias limitadas, hoy no estaría escribiendo este artículo para ti con una gran alegría.

Si eliges estar solo, que sea aceptando todas tus virtudes y defectos para continuar el grandioso camino de la vida que consiste en desarrollarte como persona en cuerpo, mente y alma; les confieso que nunca dejamos de aprender, de hecho, yo sigo en ese proceso y eso es lo bonito de la vida y nuestra evolución.

Lo bueno de todo es que, en la actualidad, científicamente comprobado por un estudio publicado en la revista Psycohology Today, las personas solteras son más felices que las personas casadas, ¿será cierto?

Aparentemente a las nuevas generaciones les están quitando el poder de los estigmas de permanecer solo, por muchas razones que implica tener la responsabilidad mental y emocional de decidir tener una pareja o hijos, cambiando totalmente su filosofía y creencias de vida a las que veníamos acostumbrados.

Ahora, si no sabes si puedes estar solo/a, te invito a hacerte las siguientes preguntas:

  1. ¿Irías a un viaje tú sola teniendo todo el capital y el tiempo para hacerlo?

  2. ¿Podrías estar desconectado del mundo virtual por una semana?

  3. ¿Te emociona la idea de hacer nuevas experiencias y hobbies sin tu pareja?

  4. ¿Cada cuándo te propones metas personales sin involucrar a tu pareja?

Si eres de las personas que les da miedo o simplemente no saben estar solos, te invito a la maravillosa aventura de realmente conocerte a ti mismo y disfrutarte, sí se puede, al fin de cuentas llegamos solos al mundo y solos nos vamos a ir. ¡Todo se aprende en esta vida, sólo es cuestión de Actitud!

Con mucho amor YRM

Yoanna Russildi Martínez es Lic. En Negocios Internacionales, Master en Complutense Madrid, Derecho Internacional en las Relaciones Internacionales, cursos y diplomados desde el 2009 en materia Fiscal y Financiera, CEO: YHAC Asesores Corporativos, además cuenta con cursos y diplomados desde el 2011 en Desarrollo Humano y Espiritualidad, como el Taller Insta en termas de autoconocimiento, financieros y espiritualidad.

Aficionada en temas de empoderamiento de la mujer, junto Laura Sepúlveda Antuna, fundadora de la A. C.

‘Me encanta la labor social, lo aplico desde que tengo 15 años en cuatro distintas asociaciones civiles, con diferentes fines. Actualmente hago labor social por medio de una asociación para la gente de bajos recursos”.

-Yoanna Russildi Martínez-


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