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Balanceando la casa


¿Y cómo podemos crear balance desde el interior de la familia? ¿Cómo podemos transformar desde casa a nuestra comunidad?

La vida es como una balanza, es por eso que se dice que la sabiduría se encuentra en el justo punto medio. Pero en estos días, es difícil decir cuál es ese punto de balance y más en la maternidad.


Desde que estamos esperando hijos, caemos en el estereotipo de los colores: azul para niños y rosa para niñas. Recuerdo perfectamente que caí en ese juego con mi primer hijo, todo fue una marea de color azul, carros, trenes y osos con lazos azules. Pero, 2 años y medio después, cuando llegó la niña decidimos que reutilizaríamos la ropa no importando el color o los dibujos, la recámara no sufrió grandes transformaciones de color y tratamos de mantener todo dentro de una gama de colores más neutrales; creyendo que eso era un punto medio.


Los hijos fueron creciendo y comenzaron a marcarse más las diferencias, ahora en el ámbito del juego. Aparecieron los carritos, las policías y muñecos de acción; poco después las muñecas, trastes para jugar a la comida y muchos unicornios. Era evidente que habría diferencias y algo que recuerdo mucho, fue haberle mandado una foto a mi papá en la cual mi hijo estaba sentado al lado de su hermana, jugando con su muñeca. Casi siento que le dio un infarto masivo, porque dentro de su educación, los niños solo podían jugar con cosas de niños, en su mentalidad era impensable que su nieto pudiera si quiera tocar una muñeca. En ese proceso de crianza dual (niño y niña) me ha tocado hasta cambiar la mentalidad de mis padres, romper esos paradigmas con los que han vivido.


Aplaudo a mi madre en su intento de crianza al parejo, ella siempre dijo: si tu hermano lo hace tú también puedes. Y fue así como tomé las mismas clases de mi hermano: idiomas, artes marciales, natación, salí de mi casa a los 18 años a estudiar una ingeniería en otro estado. Estaba haciendo todo a la par de mi hermano, estaba viviendo el sueño que mi madre no tuvo. Ella no pudo aprender a nadar porque, según mi abuela, las niñas no hacían eso. Hice todo lo que quise con el apoyo de una gran mujer.


Y con ese chip de igualdad hemos ido creciendo, y digo HEMOS porque en este proceso he aprendido mucho y observado cómo se desenvuelven ellos. Es en el juego donde puedes ir creando igualdad y rompiendo paradigmas de género; es aquí donde me gustaría contarles esta anécdota: Una tarde de juegos, Sofía estaba jugando con sus muñecas y deseaba que su hermano jugara con ella. Alejandro aceptó jugar con sus muñecos, entre ellos un Batman. De pronto se oyeron llantos, algo malo había pasado en su mundo de juegos: Batman había asustado a las Barbies. En mi cabeza sentía que tenía que hacer algo para evitar que esas horas de juego en conjunto no se perdieran. Y llegó la solución: Ken en su Jeep, listo para jugar con las amigas. Una solución tan simple que logró la armonía y que regresaran a jugar juntos nuevamente. Tenemos tardes de juegos de mesa, pero también les doy a cada uno la oportunidad de jugar lo que ellos quieran, sin juzgar pero siempre guiando.


Lo mismo en el estudio, se les enseña que los dos pueden lograr con su esfuerzo todo lo que se proponga, que el éxito no depende si es hombre o mujer, el éxito depende del grado de esfuerzo y empeño que pongan para lograrlo.


Me gusta pensar que estamos generando un cambio, una generación en donde el piso sea más parejo, donde no haya una guerra de géneros y todo sea más armónico. Recordando qué es en la familia dónde se generan los grandes cambios.



Conoce a Amalia Mendoza (Mami en entrenamiento Recargada)

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Instagram: @mamientrenamiento


1 Comment


Genial, totalmente de estamos formando a la nueva generación y la verdad que responsabilidad tan grande, creo q dotarlos de guía en igualdad de género los hará más resilientes para lo q enfrentarán. 🤗☺️ Abrazos

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